Hola y qué tal

Presentacion Rocio Guijarro Tormo

Llevaba mucho tiempo queriendo escribir estas líneas. Pensando en qué aire darle, en cómo enfocarlo ¿más SEO? ¿Más personal? ¿Me ciño a lo técnico y profesional? Ahora que estoy en ello, no sé por dónde empezar. Esto suele pasar, enfrentarse a una hoja en blanco no suele ser sencillo. Pero aquí estamos y allá vamos (me autoanimo para que no se convierta en uno de los cientos de intentos previos).

Quisiera contarte cómo está siendo mi recorrido profesional y empresarial, cómo empecé y hacia dónde me dirijo. Me doy cuenta de que esto lo podré desmenuzar en cada una de las publicaciones que vaya realizando en mi espacio, por eso lleva mi nombre. Sí, un espacio que me auto regalo por mi décimo aniversario como empresaria (14 – 09 – 2014). Lo necesito para despejarme, para compartir conocimiento y experiencia, para dar mi opinión sobre mi profesión y lo que me voy encontrando en el camino. 

Te puedo contar que estudié Marketing y Publicidad y RRPP en ESIC, Valencia. Que luego empecé un máster que me dejé a medias porque no podía con todo a la vez ya que me dió, como siempre, por hacer mil cosas simultáneamente y justamente acababa de darme de alta como autónoma. En paralelo he continuado formándome en fotografía, producción audiovisual, estilismo, programación, más idiomas, contabilidad… Todo aquello que veía que me faltaba para ser mejor y avanzar en mi emprendedurismo se convertía en un nuevo reto académico que, con muchísima ilusión y constancia, conseguía empezar y terminar.

En cuanto al aspecto profesional, voy a tratar de resumirlo para que incluso, te llegue a sonar atractivo y motivador: a los 16 empecé a trabajar como camarera los fines de semana y fiestas de guardar en el bar que había bajo mi casa. Esto fue clave, descubrí que me encantaba la independencia que me ofrecía ganar esos pocos euriyos cada finde. A los 19 años, en primero de carrera, emprendí mi primer proyecto empresarial con mi padre, una empresa de energías renovables. No tenía ni idea de lo que hacía, ¡pero allá que iba! 

Durante mis años de universitaria realicé prácticas en empresas, desde segundo de carrera hasta quinto. Aquí es cuándo empecé a darme las primeras ‘leches’ tomando decisiones reguleras, pero de las que aprendí más que bastante. Y no podía abandonar mi pequeña independencia económica con trabajos temporales, principalmente en hostelería. Independencia que acabó por ser la principal fuente de ingresos con los que pagar mis estudios. Así lo hablé con mi madre: ‘quiero ver hasta dónde puedo llegar’, y bueno, 4 de 5 años fueron cosa mía.

Viendo que podía con todo eso, ¿por qué no salir fuera? ¿Por qué no subir de nivel y complicarlo todo un poco más? En cuanto terminé la carrera, aunque me faltaban un par de exámenes para ello, me fui a Bruselas. Vendí el coche de mi madre (con su permiso, por supuesto, fue mi primera venta importante de la que aprendí mucho a cómo no hay que hacerlo) y me fuí. Al tercer día encontré trabajo en hostelería, menos mal. La idea era volverme sólo cuando pasara una de estas dos situaciones: o me queda el dinero justo para comprarme el billete de vuelta sin más ingresos recurrentes, o me he hartado y quiero volver. Fue la segunda.

En mi estancia en Bruselas se aceleró todo, maduré profesionalmente a marchas forzadas, aquí tuve que espabilar (tenía 23 años), conseguí una beca y trabajé para varias Agencias externas a las instituciones europeas haciendo Marketing político y organización de eventos ¡toda una experiencia! Pero a los 2 años me salió una grandísima oportunidad para trabajar en Valencia, mi ciudad, como Consultora de Marketing en una empresa de desarrollo de software en la que hice parte de mis prácticas universitarias.

Qué satisfacción, qué alegría, qué sensación de libertad y autorrealización, que felicidad poder volver con los míos y que nuevo gran reto. Mis primeras nóminas de verdad, mi primer contrato como adulta, compañeros profesionales, un grandísimo jefe con el que tuve la suerte de poder trabajar. Recuerdo el momento de firmar el contrato como uno de los grandes éxitos de mi vida, y sólo acababa de empezar, imagínate.

Es en esta empresa, en mi primera gran oportunidad de desarrollarme como profesional, en la que aprendí a formar parte de un equipo real, a hacerme respetar, a trabajar en equipo y lo más cañero posible por el bien de todos, a pelearme con administración (soy una auténtica negada con las tareas administrativas, el equipo era encantador)… 

Pero soy como soy, un ‘culo de mal asiento’ y esto trae consecuencias. A los 3 años, tras haber ascendido a Dir. de Marketing, tras haber intentado hacer más y mejor sin éxito (las empresas tienen su plan, su estrategia, tú puedes encajar o no y llegó un momento en el que quería más, descubrirme en nuevos retos). Decidí irme, causé baja voluntaria y me lancé al vacío, a la incertidumbre, al no saber más allá de lo que una misma puede saber.

Y de esto hace ahora 10 años.

Todavía no me lo puedo creer.

Ya han pasado y he sobrevivido.

He crecido, he petado, he ganado y perdido, tropezado y levantado… 

Madre mía, y sigo con la misma ilusión pero con más experiencia, madurez, capacidad, formación, disciplina… 

Feliz.

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp

Deja una respuesta

Tabla de contenidos
Categorías

Más publicaciones de: Mi historia